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sábado, 31 de octubre de 2009

Ideologías e intereses

La única ideología de los dictadores son sus intereses. La plataforma política y las ideas que defienden son tan importantes como el atuendo que usan cuando logran su objetivo; son excusas, accidentes, falsos argumentos y sofismas que más que avalar una actitud correcta, buscan justificar lo que ya se tenía pensado hacer; es decir, primero el hecho: mis objetivos-intereses, luego lo fundamentamos teóricamente para disimular las ganas. Fidel, el símbolo comunista de américa por varias décadas, definió su destino “ideológico” y político luego de reunirse con Nixon y posteriormente con Kruschev; en ese momento, y a pesar de haber recibido asesoría y apoyo norteamericano para su intervención en el escenario geopolítico, prefirió cuadrarse con los rusos tomando partido por el bloque soviético; eso que pareció fundamental fue más bien circunstancial. Nadie puede decir que un dictador que condena a su país por 50 años en la miseria, tenía intenciones de hacer un gobierno por el bien común y los intereses del pueblo cubano. Así también ocurre en latinoamérica con la moda de las ideologías socialistas, mucho más elegantes ahora que el nazifacismo, sin embargo, para efectos de un pueblo arruinado y con múltiples y crecientes problemas, es lo mismo. El poder corrompe, lo ha dicho mucha gente. Creo que una sociedad moderna, sea cual sea, no puede permitir que a pesar de la globalización y los niveles de comunicación alcanzados, su destino dependa de una sola persona. Ahora más que nunca el equilibrio de poderes debe ser un imperativo categórico para los sistemas de gobierno de todo el mundo, sean del color que sean. La sistematización e institucionalización, los marcos legales y el sistema judicial, deben ser cada vez más y absolutamente independientes, fuera de cualquier presión y mucho más si esta viene del poder ejecutivo. El comprobado poder mediático que está al alcance de las grandes corporaciones inclina la opinión pública de un lado a otro con facilidad, y producto de esto se justifican públicamente las conductas más irracionales, mediáticamente fundamentadas. Por esta razón los equilibrios de poder, teóricamente discutidos, aceptados y defendidos, son cada vez más necesarios.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Improvisación y despotismo

Una característica de la improvisación del Sr. Chávez, que también es síntoma de su caprichoso gobierno, es esa costumbre patológica de poner, quitar y rotar ministros según sus predicciones astrológicas y chamanísticas; el requisito indispensable para estos cargos es la obnubilación permanente y el asentimiento a cualquier locura que vocifere el caudillo. Desde que se dio la división de las ciencias hace ya varios años, los países modernos entendieron que hacía falta la especialización y dedicación para poder asumir seriamente cada una de las áreas del conocimiento, de esta hipótesis se desprende el hecho de que en los países desarrollados estos profesionales dedican años a sus carreras, hacen postgrados, se especializan, obtienen cargos importantes y 30 años después son ministros. En sus 10 años de gobierno el presidente ha nombrado más de 150 ministros, la mayoría militares, algunos de ellos también fueron gobernadores, alcaldes y embajadores, los que quisieron decirle la verdad fueron execrados, puesto que Chávez no acepta disidencias. Después de todos ellos los problemas siguen siendo los mismos.

El presidente es como un patrón de fincas que llama en las madrugadas al capataz para explicarle cualquier alucinación que se le acaba de ocurrir. En el gobierno de Chávez no existe ningún tipo de planificación más allá de las ganas de perpetuarse en el poder (que eso sí lo tiene claro desde el principio) y nosotros los venezolanos no terminamos de entender que esos caudillos trasnochados no es que trabajan mucho sino que el nivel de improvisación es tan grande que todo lo planifican en el camino, a destiempo, ¿Cuántas veces no hemos escuchado al presidente dar órdenes de expropiaciones o nacionalizaciones en plena cadena nacional, sin consultar a ningún ministro sobre la viabilidad de la orden o consultar si legalmente procede? La ley es Chávez, la constitución una quimera y este es un gobierno fugitivo que no acepta reglas en contra de sus intereses.

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