miércoles, 5 de mayo de 2010

¿Será que los venezolanos enloquecimos?

Hace ya dos años el gobierno venezolano creó fondos comunes con Irán y Vietnam para la fabricación de bombillos de bajo consumo, de los cuales, 500 mil fueron donados a EEUU. Un año después, en el 2009, el gobierno venezolano arrancó su producción de celulares nacionales y socialistas, “el vergatario”; y para este año, Venezuela y Argentina, inaguran la primera fábrica de tractores para “fortalecer la soberanía agroalimentaria del país”, que ya de por sí está bastante fortalecida ya que prácticamente no importamos ningún alimento.

Mientras todo esto ocurre, el país continua con los racionamientos eléctricos, producidos (según el gobierno) por un fenómeno natural que inhibe las lluvias y que desafortunadamente sólo ha perjudicado a Venezuela, porque el resto de los países no se han visto obligados a aplicar políticas de este tipo. Así mismo, la inseguridad bate record por varios años consecutivos, y otros sectores, como el servicio de agua, salud y la economía (inflación), que sí son competencias naturales del gobierno, son insostenibles.

Esto me recuerda un trabajo de Franz Hinkelammert, filósofo alemán residenciado en Costa Rica, varias veces invitado por el gobierno nacional, en el que sostiene la tesis de la “inversión de los derechos humanos”, es decir, como en nombre de los derechos humanos, precisamente se violan esos derechos.

viernes, 30 de abril de 2010

La distopía venezolana

Venezuela ha comenzado esta primera década del siglo XXI de una manera accidentada; con un gobierno anacrónico, que heredamos del siglo XX y que ya debería formar parte de nuestro pasado. La consigna del Presidente para este ciclo bicentenario es que “Hay que volver a Carabobo”, como si el futuro estuviera hace 200 años. El país está cada vez más dividido, la inseguridad disparada, la inflación no tiene control y ya suma 750% desde los inicios de este gobierno; inauguramos el 2010 con unos racionamientos eléctricos que ya tienen 4 meses y según informa el Presidente, se extienden al menos 2 meses más; las expropiaciones ya no asombran a nadie aunque debilitan aún más la economía, miles de personas salen del país golpeados por el desempleo y la inestabilidad política, la devaluación no tiene frenos, ni con las políticas económicas ni con los actos simbólicos como el cambio de la denominación monetaria, de la cual ya conocemos los resultados. Nuestro destino depende de un sector de la población inestable políticamente, escépticos y muchas veces cómplices de lo que critican. Estamos en una crisis política, pero además es una crisis social y cultural; agonizamos por la enfermedad de un modelo caduco que no hemos podido superar, el modelo petrolero, que no solo ha determinado nuestra economía, sino además la identidad del venezolano, el despilfarro, la improvisación, el chouvinismo, y gracias a este petróleo, pendemos siempre entre la abundancia y la escasez. La palabra “distopía” refiere una utopía negativa, perversa, donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal o utópica. La palabra fue utilizada por John Stuart Mill en un discurso ante el Parlamento Británico en 1868 y ahora recobra vigencia cuando hacemos el balance de la realidad venezolana. Las elecciones de septiembre tiene tantos escenarios como candidatos, y con la radicalización de Chávez y la ingerencia de los cubanos en todos los rincones del gobierno, las instituciones y hasta las fuerzas armadas, los venezolanos no sabemos a donde mirar. No hay duda que cualquier solución, tanto del oficialismo como de la oposición, debe pasar por el diálogo y el entendimiento, es el único futuro posible.

domingo, 11 de abril de 2010

Racionando el progreso

Sin ánimos de incurrir en la polarización infertil sobre las razones o culpables del problema eléctrico venezolano, quiero expresar mi asombro ante el hecho en sí mismo y sus consecuencias.

Para los que estamos al tanto del dinámico mundo en la era digital, nos enteramos hace meses, sobre las tentativas gubernamentales de algunos países en decretar el acceso a Internet como un derecho fundamental. Mientras eso ocurre allá, aquí no podemos pensar en Internet, porque estamos resolviendo un problema decimonónico:el del suministro eléctrico. Un país que presume de las reservas de petróleo más cuantiosas del mundo, además que pretende cambiar (mejorando) las estructuras políticas, sociales y económicas de latinoamérica, no puede ser el mismo país que iniciando el 2010 se ha visto en la necesidad de aplicar racionamientos al consumo eléctrico debido a un inminente colapso del sistema; no concibo que estemos hablando de la misma realidad.

Muchos lugares del planeta, por razones económicas, no cuentan aún con suministro eléctrico o de agua potable. Creo que esa es la muestra de que más allá de los éxitos locales de cualquier país, emerge el fracaso de las políticas mundiales y de todas las organizaciones internacionales que buscan el bien común. El caso de Venezuela es distinto, porque teniendo los recursos y las condiciones, no supimos hacerlo bien.¿Alguien se ha detenido a pensar la cantidad de combustible (que al igual que la electricidad, también es energía) que se está derrochando producto del racionamiento eléctrico, cuando la gente prefiere pasear en su carro que estar a oscuras en su casa? ¿Toda la contaminación ambiental generada por la incorporación improvisada de plantas eléctricas? ¿La fuerza productiva que se desperdicia al exonerar forzosamente 2 horas de trabajo diarias a casi todos los trabajadores del país? ¿El tiempo que deben invertir las empresas en reconfigurar sus equipos electrónicos-digitales todos los días cada vez que se restituye el servicio, o en reestructurar los horarios de trabajo para que no afecte la producción? ¿El tiempo perdido en las largas colas por los semáforos que se apagan y hacen que el tráfico colapse?

Publicado en el Diario Los Andes, en Soberania.org, en analitica.com y en La Region.


domingo, 21 de marzo de 2010

Sobre vendas y censuras informativas



Desde hace varios días han proliferado en los diarios de todo el mundo, las declaraciones del presidente venezolano, sobre su intención de censurar Internet. Estos anuncios los esperábamos desde hace tiempo como una consecuencia lógica de otras medidas que ya se han aplicado. Internet está concebida por naturaleza como algo global y cada vez que algún gobierno (mal asesorado) pretende aplicar leyes de restricción geográfica, incurre en políticas anacrónicas cuyo cumplimiento no puede garantizar mínimamente. Venezuela no es el primer país en sufrir estos controles, y la experiencia en otras latitudes más bien ha sido contraproducente. Existen cientos de herramientas, redes, sitios y aplicaciones para evadir las restricciones de acceso; desde túneles HTTP hasta redes anónimas para la navegación como TOR o Freenet. En el mundo digital, los productos están desmaterializados; videos, películas, música, blogs... todo termina en ceros y unos; por esta razón las grandes corporaciones del entretenimiento en Europa y EEUU, no logran parar las descargas ilegales de sus productos a través de redes como las P2P, a pesar de sus esfuerzos y los lobbies logrados con personas influyentes del gobierno para legislar a favor de sus intereses y en contra de la neutralidad de la red. Un modelo de negocio basado en la venta de “copias” pierde sentido en una realidad donde la información (desmaterializada) es fácilmente reproducible. Así mismo ocurre cuando se pretenden aplicar políticas de restricción de navegación en lugares específicos; tenemos como ejemplo el caso de Cuba con www.desdecuba.com. Gran parte de los blogueros de esta red, deben lidiar con las limitaciones impuestas por el gobierno cubano sobre Internet, además de padecer las necesidades económicas que les impide acceder a un PC. No obstante, el movimiento de voces disidentes en Cuba se ha convertido en una epidemia imparable, a través de correos, mensajes de texto, tweets, llamadas telefónicas, cartas en papel que pasan de mano en mano y muchas otras artimañas, diariamente se publican y denuncian los abusos de la dictadura cubana.

jueves, 11 de marzo de 2010

Sobre el TSJ venezolano

El problema de Venezuela es grave, como dice Poleo, seguimos siendo un país minero, todo el mundo llega con el propósito de sacar la pepita de oro no importa a quien tenga que llevarse por delante y qué daños haga. Todos se quejan pero nadie sacrifica nada, y el gobierno (no solo el poder ejecutivo) se enriquece y voltea la mirada cuando suceden estas cosas, hasta que se haga insostenible (la indignación) y entonces huyen, como en efecto lo están haciendo algunos. Estamos en la metástasis de una sociedad que hace tiempo está enferma.

Lo del TSJ es el colmo, no sé cómo explicarlo. Aprobaron jubilación con unas condiciones menores a las que estaban vigentes. Pero además, lanzaron un artículo especial, omnipotente, que impide que sus pensiones sean perjudicadas por los decretos presidenciales, la asamblea nacional o incluso la constitución... cuando por motivo de la crisis, pudieran disminuir los sueldos, o no aumentar lo suficiente. No obstante, ellos (los del TSJ) podrían jubilarse entonces si tienen 50 años (y otros requisitos menores) para cobrar su pensión, y además seguir ejerciendo hasta el momento en que fueron legalmente designados (si les provoca), osea, me voy pero no me voy.

Aquí la noticia en el Universal: http://j.mp/dcZPMo

viernes, 27 de noviembre de 2009

El gobierno nos roba

Hace poco tropecé con un artículo publicado por un diario de la UNAM llamado “La jornada”, el alarmante título informaba que la delincuencia le cuesta a México 120.000 millones de dólares anuales, o lo que es lo mismo, el 15% de su PIB. Transpolando estas dramáticas estadísticas que seguramente serán parecidas en Venezuela, surge la siguiente duda: Si la inflación desde hace algún tiempo no baja del 25%, entonces el gobierno con sus estrategias (que me cuesta llamar “políticas económicas”) nos está robando mucho más que lo que la delincuencia nos quita a los venezolanos. Todos los años el gobierno le arranca a los venezolanos un aproximado del 25% de sus ingresos por culpa de la inflación que no puede controlar. Eso es mucho más que los daños materiales ocasionados por la inseguridad, e incluso por los ahora frecuentes apagones. Más aún, el gobierno tiene responsabilidades sobre las cifras de inflación, pero también en la inseguridad y en los apagones tiene su cuota de culpa. Según el economista Jesús Cacique, la inflación acumulada durante la gestión de Chávez (10 años y 10 meses) alcanzó la increíble cifra de 707%.
Para algunas religiones como la católica, lo peor no es el pecado sino la falta de arrepentimiento, no puede haber perdón sin arrepentimiento. Y así precisamente actúa el gobierno, porque a pesar de que la crisis global disminuye trágicamente la renta petrolera, aumenta el gasto público y se endeuda, mejor dicho, nos endeuda. Vende bonos como si fueran billetes de lotería, y además de condenar el valor real de la moneda inyectando dinero inorgánico, enriquece a la boliburguesía con las maniobras truculentas de la compra y venta del dolar permuta.
Ante la impotencia de no poder cambiar la realidad el gobierno se conforma con lo simbólico, cambia el nombre del país; cambia las leyes aunque no hay justicia; cambia el escudo nacional; cambia los nombres de las plazas, los parques; cambia el nombre de la moneda (como si lo importante fuera el nombre y no el valor) y hasta la forma en que nos bañamos. La inseguridad, el desempleo, los problemas en el sector salud, la educación y la corrupción es lo mismo de siempre, ahora la ineficiencia se viste de rojo.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Venezuela y las TIC (según el WEF)

Hace ya varios meses, el World Economic Forum, liberó su Global Information Technology Report correspondiente a los años 2008-2009, un reporte de 400 páginas que recoge estadísticas que reflejan la presencia de las Tecnologías de la Información (TI) en cada país. En láminas iniciales, leo con optimismo que nos ubicamos en el puesto 97 de 136 países en cuya lista culmina lamentablemente Bolivia, con algunos indicadores donde se mide la “disponibilidad de las últimas tecnologías”, estamos por encima de países como Argentina y Colombia. La emoción disminuye cuando algunas láminas adelante, algunos datos son alarmantes. Tal es el caso de una de las mediciones que refiere el “tiempo requerido para comenzar un negocio” donde estamos en el puesto 128 de los 130 países que componen la lista, afortunadamente no midieron el tiempo requerido para “cerrar” un negocio, porque allí no nos gana nadie, y más aún con las políticas de gobierno que azotan (cada vez más) al sector privado. Algunas hojas después, aparece lo que se esperaba, nos ubicamos de último en la lista de “independencia judicial” que conforman 134 países. En el cuadro titulado “Propierty Rights” nos quitó Zimbawe el último lugar por 12 centésimas. Los números que nos ubican en la lista de “Producción de Electricidad” están basados en mediciones del 2005, situándonos en el puesto 54 de 133 (no es malo), habría que esperar el próximo reporte con datos del 2009 para ver cómo se modifica. Para no culminar el artículo con un número negativo, en las últimas presentaciones logramos quedar cerca de España en relación a la e-participación, este valor refiere la participación ciudadana en las diferentes áreas del gobierno a través del acceso en línea, estas últimas mediciones son basadas en un estudio del e-Government Survey 2008. Es de pensar que a los ojos del gobierno seguramente estos informes están sesgados y además con el único fin de difamar la gestión del presidente Chávez, sin embargo, varias láminas nos ubican en el último lugar, si esto es sesgado, tampoco creo que la realidad sea muy opuesta. Los interesados en consultar el informe completo pueden ubicarlo en la siguiente dirección: http://www.weforum.org/pdf/gitr/2009/gitr09fullreport.pdf

Busca en este blog

Seguidores